Vómitos

Vómitos en niños

Los vómitos son expulsiones forzadas y bruscas del contenido del estómago y los intestinos a través de la boca que pueden estar producidas por algún tipo de infección o por trastornos alimenticios. No deben confundirse con las regurgitaciones, que consisten en un reflujo leve del alimento acabado de consumir y que son especialmente habituales en bebés en período de lactancia, sin que haya razones para preocuparse.

Vómitos en niños: Causas

La gastroenteritis es la causa más común de los vómitos en niños y bebés, y suele ir acompañada de diarrea, dolor abdominal y, en ocasiones, fiebre. Otras causas posibles son resfriados, otitis, amigdalitis o neumonía, todas ellas provocadas por el exceso de mucosidad. Si los vómitos persisten, es necesario que lo vea un médico.

Cómo tratar los vómitos en niños y en bebés

Los vómitos continuados en niños producen una gran pérdida de líquidos que puede derivar en un cuadro de deshidratación. Para evitarlo, es importante que el niño o el bebé ingieran agua de forma regular o, si es necesario ‒solo en el caso de niños que hayan superado el período de lactancia‒, administrarle suero de rehidratación por vía oral. A los bebés que aún están en período de lactancia hay que seguir dándoles el pecho o leche de fórmula, aumentando eventualmente la frecuencia de las tomas para recuperar los nutrientes perdidos por los vómitos.

Se desaconseja el uso de medicamentos antieméticos (para cortar los vómitos) en niños y bebés debido a que su uso no ha sido probado con ellos y podría tener efectos secundarios no deseados. Los niños más grandes deben seguir una dieta basada en alimentos ricos en almidón como arroz, patata o pasta durante unos días antes de volver progresivamente a su dieta habitual.