Intoxicación alimentaria

Intoxicación alimentaria en niños

Una intoxicación alimentaria se produce cuando el niño o bebé ingiere o bebe alimentos contaminados por un virus, bacteria, parásito, toxina u otra sustancia (creada por el propio alimento o procedente de una fuente externa), como es el caso de la contaminación por sustancias químicas o de la contaminación por contacto con otros alimentos contaminados.

La mayoría de las intoxicaciones alimentarias son agudas y sus síntomas remiten por sí solos en pocos días siguiendo una dieta adecuada y sin necesidad de medicación. La Organización Mundial de la Salud, estima que casi un 10 % de la población mundial sufre alguna enfermedad de transmisión alimentaria cada año, de los cuales un 40 % son menores de cinco años.

Síntomas de intoxicación alimentaria

Si bien los síntomas manifestados por una intoxicación alimentaria varían dependiendo del agente causante, en general, suelen aparecer entre dos y 48 horas después de la ingestión. El niño o el bebé pueden experimentar náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, irritación en la piel, inflamación de la garganta, escalofríos y fiebre, síntomas que deberían remitir en dos o tres días. En caso de duda o si no remiten, lleve a su hijo a una consulta médica.

Prevención y cuidado

La mejor forma de evitar intoxicaciones alimentarias es mantener una correcta higiene en los espacios donde preparemos alimentos, lavarse las manos con regularidad, lavar y cocinar bien los alimentos antes de consumirlos, así como mantener siempre la cadena de frío de los alimentos.

Sin embargo, una vez producida la intoxicación, es necesario consultar al médico, quien le diagnosticará y aconsejará la dieta a seguir. La más habitual es una dieta rica en almidón (arroz, patata, pasta) e hidratarlo para que recupere los líquidos perdidos por la manifestación de los síntomas. Si los focos causantes de la intoxicación son bacterias o parásitos, el pediatra de su hijo le puede recetar antibióticos o antiparasitarios respectivamente.

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Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable.